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El inipi, temascal o cabaña de vapor

La Inipi  es un lugar de oración y como tal se considera un templo. Para los Sioux Lakota, la ceremonia  Inipi o "Sweat lodge" es el preámbulo a todas las demás. Forma parte de la “busqueda de la visión” o “vision quest” que es parte de la tradición en las culturas nativas de Estados Unidos.  También forma parte de la sabiduría de los ancianos en México, con ligeras variaciones  rituales y conceptuales. Allí le llaman temazcal y se practica en la actualidad, como una ceremonia de purificación. Es un ritual que nos permite encontrarnos con nuestra raíz que es la Madre Tierra.  

  

Se usan piedras a las que llamamos “abuelas” ya que simbolizan el principio de la creación de la materia y que luego de someterlas al calor, al fuego sagrado de una hoguera vuelven a las entrañas mismas, al ombligo de la Madre Tierra, que es lo que simboliza la cabaña de vapor y es donde la gente se reúne para recibirlas con plantas aromáticas. Se usan muchas plantas para agradecer y bendecir la vida, el cedro, la salvia, el copal, el palo dulce, etc...

Las personas que  participan en el inipi deberán entrar preferentemente con ropa ligera, o de playa. El guía, sudador (o temazcalero) vierte agua o bien una infusión de plantas medicinales sobre las piedras calientes para recibir la bendición de las mismas, . . se cierra la puerta y todos juntos compartimos el misterio de la obscuridad, como el interior de la matriz, un momento de profundidad en el Universo que causa un efecto terapéutico tanto física como emocionalmente al rememorar los tejidos en el estadio embrionario - dentro del vientre materno.

El agua vuelve a caminar entre el aire en forma de vapor. . A esto le llamamos la memoria del primer aliento, la memoria del momento cuando fuimos concebidos.

Es uno de los rituales más antiguos, donde recibimos el consejo de nuestros antepasados y renovamos esta vida que ahora tenemos. Aquí utilizamos rezos para guiar, cantos, tambores y sonajas, para llevar a cabo nuestro propósito de dejar aquello que no necesitamos, para poder recibir lo que vinimos a buscar y tener un recorrido por el Universo, por la Creación misma.

Este método espiritual donde nos ponemos en contacto con nuestra esencia a través de los 4 elementos de la naturaleza (fuego, agua, aire, tierra), la meditación, los cantos y el rezo  es un momento de poder en nuestra vida, una oportunidad para reconciliarnos con nosotros mismos, con todas nuestras relaciones, con la salud y con nuestro camino espiritual.

Es una oportunidad para detenernos y encontrarnos. Se ha perpetuado contra toda adversidad, para acabar simbolizando el respeto del hombre con su medio ambiente y su deseo de armonía con todas las formas de vida, con la globalidad de la creación. Los Lakotas resumen todo esto en una frase: *"Aho!, Mitakuye-oyasin"*- POR TODAS NUESTRAS RELACIONES!...

Es un ritual de purificación en el curso del cual oraciones y cantos son dirigidos a "Wakan Tanka", el Gran Espíritu. Aquí... el aire, el agua, el fuego y la tierra "Ina Maka", entran todos en conjunción para que el interior de esta pequeña cabaña hecha de madera de sauce, el agua vertida sobre las piedras enrojecidas por el fuego, genere este vapor que los Lakotas reconocen como el aliento de "Tunkashila" el gran padre de todas las cosas.

La cabaña en sí­ tiene forma redonda y está construida con 16 ramas verticales que se amarran formando dos cruces de 4 direcciones iguales, que representan a los 16 espíritus sagrados de la tradición Lakota:

Las cuatro filas de ramas verticales que envuelven la cabaña simbolizan a los cuatro mundos, el mineral, el vegetal, el animal y el humano; la última vara que se entrelaza en el techo con todas las 16 ramas verticales forma una estrella de ocho puntas representando a los planetas y al universo.

Se realizan cuatro rondas, abriendo la puerta cuatro veces para introducir más piedras. En cada ronda se invoca una dirección:

En la primera al Oeste, el lugar del misterio, donde se oculta el sol, donde el guerrero espiritual aprende a caminar sin miedo reconociendo el lado oscuro; allá se recibe la guía y consejo del Oso y el Búho, que nos enseñan las tácticas necesarias para transitar por esos senderos.

En la segunda puerta al Norte, donde recibimos la fuerza y la sabiduría del Búfalo quien nos sostiene en la vida, donde residen los seres del trueno.

En la tercera al Este, donde recibimos del águila dorada, la luz y la claridad para actuar en armonía con el Espíritu.

En la cuarta y Última al Sur, el lugar de la Inocencia y la Compasión, donde recibimos las enseñanzas menudas del ratón y todo lo pequeño, el juego, la alegría y la diversión y así salimos como renovados, purificados, recién nacidos a un nueva vida.